Hay personas que a lo largo
de su vida necesitan pararse a pensar y reflexionar que es lo que está haciendo
y como. Yo era de esas, necesitaba
parárme y de cuando en cuando
evaluar mi vida y ver como la iba
llevando. Pero desde hace unos años y sobre todo en este último ha sido la vida
la que me ha ido llevando y no me ha dejado ese tiempo que yo siempre he necesitado, porque ilusa de mí pensaba que tal como estaban las
cosas era tiempo perdido, y allá donde
había un problema pensaba que debía
estar para ser parte de la solución, porque me consideraba si no
imprescindible, si muy necesaria.
Pero llega la vida y te dice, pues mira
“guapa” ni eres tan imprescindible ni
tan necesaria como te creías; así que te voy a parar de una forma que no
vas a tener más remedio que parar, porque te voy a meter unos cuantos virus que
te van joder por un tiempo.
Eso jode no sabéis cuanto, ya no solo por lo mal
que te sientes físicamente,
sino porque a mi edad
te das cuentas de que no eres tan necesaria como te creías y los problemas van a tener solución
aunque tu no estés, porque hay otras
personas que lo van ha hacer igual o mejor y aunque esto en principio, sobre
todo en el terreno profesional, tengo que reconocer que duele asumir que ya no
estás en la primera línea que te creías que estabas. ( aunque ya
no estabas desde hace tiempo y te negabas a reconocerlo)
En una persona como yo, se
pasa por un periodo de negación a la realidad, primero porque levantarte todos los días sin las fuerzas con
que lo hacías antes y tener que depender de que
te cuiden, cuando has sido la que siempre has cuidado a los demás, es
algo que no es fácil de llevar y encima si te dicen que eres muy mala enferma porque
no quieres asumir que en estos momentos lo estás, eso te
deprime y te hace sentirte todavía peor, porque piensas que también le
estás jodiendo la vida a los que más quieres.
Pero una vez pasado este
periodo reflexionas y te planteas, (aunque sigas con dudas) que a lo mejor este
parón forzoso es algo que la vida te ha
puesto por delante para que te plantees que ahora te toca vivir otra etapa más serena y por que no, más feliz y que son otras
personas las que tienen que llevar el timón que tu llevabas, aunque haya cosas
que no te guste como lo hacen, pero ese es el que ahora toca llevar.
Hay un sentimiento que tengo
que decir que está siendo muy positivo: es el llegar a sentir la satisfacción del deber cumplido de todo una vida de lucha y de que esa lucha
haya servido para cambiar algunas cosas, aunque también sintiendo que cuando te
recuperes vas a salir con las mismas ganas de seguir luchando, aunque quizás de
otra manera y a lo mejor desde la
barrera y si los demás quieren aportando todo lo que consideren que les pueda
veneficiar esta experiencia.
También estos momentos en que
la vida te vuelve más vulnerable, te sirven para valorar todo lo que tienes y todas las cosas
buenas que te rodean, sobre todo te das cuenta quienes son los amigos de
verdad, los que te creías que eran y no lo eran tanto y con los te llevas la
sorpresa de que estaban ahí y no lo sabias, pero también aprendes que hay que
quererlos a todos como son (aunque es
cierto que a unos más que a otros) porque son parte de tu vida.
Y hay algo
por lo que especialmente doy todos los días gracias a Dios, es por la familia que tengo,
( la que hemos creado entre Rafael y yo) pues si siempre me he sentido muy
orgullosa de ellos, en estos momentos me siento muy afortunada de tenerlos, sin ellos sería mucho
más difícil llevar esta etapa de mi vida, son los que más me están ayudando a ver todo lo
positivo que estoy encontrando en ella.
Pero sobre todo me estoy dando cuenta donde
está el amor verdadero, porque amar a una persona cuando todo va bien es muy
fácil, pero hacerlo, cuando la persona que amas está en los momentos más
vulnerables de tu vida, ahí ya no es tan fácil y yo tengo la dicha de decir que
tengo a mi lado a alguien que me ama de verdad y eso en los tiempos que corren
y después de casi 38 años de convivencia, es un autentico lujo.
He querido reflexionar sobre
esta experiencia, sobre todo porque como
decía mi amiga Isabel, en estos momentos es cuando hay que sentirse la persona
más rica del planeta por tener todo lo que se tiene.